La noche de los tambores de Mula

0
223

Mula revoluciona con una Semana Santa que bien podía desprenderse del apelativo “Santa”, pues su origen insinúa un nacimiento asociado a la protestar por la excesiva religiosidad que se imponía desde los poderes públicos y religiosos al pueblo llano en determinadas etapas de la historia. Es por eso que antes de que la cera de las velas gotee las empinadas calles del municipio con sus procesiones pasionales, Mula ya ha escuchado el peculiar sonido de su Semana Santa: “La Noche de Los Tambores”. Es la fiesta más singular que tiene lugar en Mula a lo largo de todo el calendario. El Martes Santo a las 12 de la noche, la “Llamada a Tamborada” señala el momento en el que a los miles de tamboristas, reunidos en la Plaza del Ayuntamiento y vestidos con túnicas negras, les es “permitido” hacer sonar las pieles de sus tambores. Ininterrumpidamente y hasta las 4 de la tarde del Miércoles Santo, la ensordecedora música acallará cualquier otro atisbo de sonido provenga de donde provenga. El Viernes Santo desde la mañana y el Domingo de Resurrección desde el mediodía vuelve a repetirse el episodio dentro de los horarios que el Bando de la Alcaldía establece y difunde antes del comienzo de la Semana Santa.

El origen de esta singular fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, distaba pues mucho de rendir fidelidad al recogimiento de la Semana Santa divulgado por los poderes eclesiásticos y la burguesía. Las ordenanzas municipales recogen, al menos desde mediados del siglo XIX, recomendaciones para el “buen comportamiento” de los habitantes de la Villa y prohibiciones expresas de “andar por las calles con tambores” si no es dentro de las procesiones y con permiso de la autoridad. Debió ser por estas fechas cuando se consolida la costumbre, asociada al pueblo y denostada por la Iglesia y las clases acomodadas.

Tras el controvertido nacimiento del toque del tambor en Mula, llegaron los continuos impedimentos que los tamboristas encontraron a lo largo de los siglos XIX y XX. Todas estas trabas puestas a la ensordecedora protesta, encabezadas por el Ayuntamiento y la Iglesia, no tuvieron otra consecuencia que una recalcitrante reafirmación de la original costumbre aunque, eso si, siempre bajo un continuado y exhaustivo control municipal hasta que, con la llegada de la democracia, pasa a ocupar el lugar merecido por ofrecer un carácter distintivo a Mula.

Mula es además un perfecto escenario para este singular concierto de percusión. Sus antiguas calles y plazas se encuentran circundadas por innumerables casonas solariegas, iglesias, ermitas, conventos, escudos y escarpadas callejuelas medievales. No en vano desde 1981 Mula es declarada conjunto histórico-artístico de carácter nacional. Y es que son muchos y muy interesantes los lugares a visitar dentro de la ciudad.

Comments