La Comunidad y ‘La Caixa’ restauran 37 hectáreas de superficie forestal quemadas en Calasparra y Moratalla

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La Comunidad y ‘La Caixa’ restauran 37 hectáreas de superficie forestal quemadas en la Sierra del Molino y la Sierra del Cerezo

Foto de archivo Incendio Sierra del Molino Calasparra
Foto de archivo Incendio Sierra del Molino Calasparra

Los proyectos de recuperación han incluido la plantación de especies, la aplicación de riegos, el desarrollo de tratamientos selvícolas, clareos, desbroces, podas y realces para mejorar la cubierta vegetal.

Esta iniciativa ha facilitado el acceso al mundo laboral de diez personas en riesgo de exclusión social y ha supuesto una inversión de 97.405 euros abonados por la entidad financiera.

La Consejería de Presidencia, a través de la Dirección General de Medio Ambiente, y la Obra Social La Caixa han logrado, a través de los trabajos de repoblación forestal, la regeneración de 36,91 hectáreas de la superficie de la Solana de la Sierra del Molino, en Calasparra, y la Sierra del Cerezo, en Moratalla, espacios naturales que sufrieron sendos incendios forestales en 2010 y 1994, respectivamente.

El director general de Medio Ambiente, Amador López, y el responsable de Relaciones Institucionales de ‘La Caixa’ en Murcia, José Antonio Meseguer, visitaron hoy las actuaciones realizadas para restablecer la cubierta vegetal de los espacios naturales de Calasparra y Moratalla, trabajos recogidos en colaboración entre la Consejería de Presidencia y la Fundación La Caixa para el desarrollo de actuaciones de conservación de la biodiversidad en la Región de Murcia.

Los proyectos de recuperación, valorados en 97.405 euros abonados por la entidad financiera, incluyen trabajos de plantación de especies forestales y la aplicación de riegos en el área de la Sierra de Calasparra, así como el desarrollo de tratamientos selvícolas, desbroces, clareos, podas y realces, encaminados a mejorar la cubierta vegetal y la diversidad de especies vegetales en la Sierra de Moratalla. Estas iniciativas han posibilitado el acceso al mundo laboral de diez personas en riesgo de exclusión social.

Uno de los proyectos se ha realizado sobre el terreno forestal incendiado en 2010 en la Solana de la Sierra del Molino, zona de alto valor ecológico que cuenta con las figuras de protección especial LIC y ZEPA, y en el que resultaron afectadas por el fuego 580 hectáreas. La otra actuación se ha centrado en recuperar el área calcinada en el incendio forestal de 1994, que supuso la devastación de 25.000 hectáreas, convirtiéndose, así, en la mayor catástrofe ecológica acontecida en la Región de Murcia.

López indicó en Calasparra que “ha sido necesario proceder a la repoblación vegetal mediante la introducción de especies vegetales que puedan adaptarse mejor a las condiciones de suelo y clima existentes y den inicio a la formación de una cobertura vegetal adecuada, tras comprobar que la zona incendiada ha experimentado una leve regeneración natural.

Las actuaciones de restauración, que han favorecido la repoblación de 14 hectáreas y han supuesto una inversión de 44.200 euros, han consistido principalmente en la preparación del terreno, la plantación de las especies forestales, la colocación de protectores para evitar daños de herbívoros, la aplicación de riegos para favorecer el arraigo de la plantación y la implantación de masas arboladas en zonas de matorral ralo con claros y rasos. En esas 14 hectáreas se han introducido un total de 16.800 plantas pertenecientes a especies como el pino carrasco, lentisco, romero, acebuche, enebro, espino negro, coscoja, adelfa y aladierno, entre otras

Este proyecto complementa los trabajos realizados en 2011 de retirada de los árboles quemados para evitar la proliferación de plagas, así como la realización de algunos trabajos de hidrotecnia, a través de construcción de albarradas de madera, para frenar los fuertes procesos erosivos, que tienen lugar tras un incendio. En total se actuó sobre 135 hectáreas, a través de la cofinanciación de la Obra Social La Caixa, con una inversión que ascendió a 106.330 euros.

Recuperación de la cubierta vegetal de la Sierra de Moratalla

A este proyecto de recuperación ambiental en Calasparra se suma otro plan de regeneración en la Sierra del Cerezo, dentro del monte público número 200 del CUP La Verdeja y el Campanero, incluido dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves Sierra de Moratalla, con el que se ha logrado la regeneración de 22,91 hectáreas del área quemada.

Este proyecto, señaló López, “favorece la necesidad de conservar y mejorar las condiciones ecológicas de los hábitats presentes en la Sierra de Moratalla”, lo que a su vez “beneficia a la abundante fauna presente y mejora el estado de las masas forestales, restaurando áreas degradadas y asegurando la protección y persistencia de las formaciones forestales que constituyen la base de los hábitats de la zona”.

Hasta el momento, la regeneración natural había posibilitado una importante reproducción de las especies más pirófitas y, en particular, del pino carrasco, por lo que este proyecto ha consistido en la mejora del estado general de la masa, reduciendo el número de pies de pequeñas dimensiones de pino carrasco, procedente del excesivo regenerado, y eliminando la excesiva competencia para favorecer su desarrollo.

El director general explicó que las “buenas condiciones de humedad propiciaron una recuperación natural en la mayoría de las zonas de la Sierra de Moratalla”, si bien se han complementado con esta iniciativa que, a través de trabajos de selvicultura de regeneración de la masa manuales y mecanizados, ha favorecido la mejora de la cubierta vegetal.

De este modo, se ha aproximado la densidad de la masa a la densidad objetivo de una masa adulta en esta zona, en torno a los 800 pies por hectárea, liberando a los pies salvados de cara a favorecer su crecimiento muchas veces estancado por densidades excesivas.

Asimismo, se han realizado clareos en la masa y el tratamiento de las especies singulares presentes en la zona, fundamentalmente el resalveo de las matas de encina y coscoja, poda de quejigos, enebros y sabina, favoreciendo el desarrollo de las frondosas. Las podas y el realce de ramas vivas se realizan con el objetivo de romper la continuidad vertical del combustible, favorecer el crecimiento armónico de la copa y mejorar las condiciones sanitarias.

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