Opinión | El costo de la casta

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     Parafraseando al eurodiputado Pablo Iglesias, la “casta” de los políticos del PP, o al menos parte de ellos, suponen un “costo” añadido, dado que la cuantía de sus percepciones y prebendas no son suficientes, ni cubren sus necesidades y apetencias, de ahí, que ilícitamente se dediquen a saquear, presuntamente, el fondo nutrido, entre otras fuentes, con los donativos en negro ingresados por el partido procedente de importantes empresas. Maniobra que está investigando el implacable Juez Ruz, intentando probar dichas entradas de dinero “B”, que entre otros cometidos, servían para dotar de efectivo los famosos “sobres” y de paso, subvencionar algunas campañas electorales, materia sobre la que podría opinar la Secretaria General, Dolores Cospedal García (El “de” es un añadido para adornar el apellido).

     Pero claro, el meollo de la cuestión consiste en que quien no pertenezca  a la casta ni disponga de hoja de ruta es un mindundi, un paria, un desheredado de la fortuna, un ser sin orientación ni proyectos, carente de iniciativas,  un desgraciado que está sobrando en esta compleja sociedad, donde al final, lo único que impera es el principio del “Ahora yo, después yo y siempre yo”.

En opinión de ciertos dirigentes de la formación conservadora, Rajoy, una vez más, se está equivocando en el tratamiento otorgado a tan delicado tema, cuando lo suyo sería ofrecerse a colaborar con la Justicia para zanjar cuanto antes tan feo asunto y a su vez, garantizar que no volverá a repetirse. El seguir ocultando la existencia del citado fondo si podría generar un costo, en este caso en votos, lo que supondría otra sangria similar a la sufrida en las elecciones europeas, pensando en los próximos comicios municipales, autonómicos y generales a celebrar en el 2015.

Continuar escondiendo, callando y dejando pasar el tiempo como es habitual al más puro estilo arriolano, consistente en postergar la toma de decisiones, solo conseguirá alimentar la desconfianza de los ciudadanos sobre las tramas urdidas en Génova, estimando que son demasiados los implicados para guardar el secreto. El presidente del Gobierno debería considerar que los españoles demandan conocer la verdad de lo ocurrido, entre otras razones por asistirles todo el derecho.

Mire don Mariano: si su conciencia está tranquila y continúa durmiendo sin pesadillas tal como asegura, pida perdón públicamente por el deleznable comportamiento de este colectivo de “alto costo y baja casta” y zanje el irrespirable clima de corrupción reinante en el partido. El momento actual sería idóneo pensando en que la oposición (PSOE) y más concretamente los caballeros aspirantes al cargo de Secretario General del partido, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, viven totalmente entregadosn tratando de vender sus respectivas mercancías y promesas con muy pobres resultado. Hasta ahora han sido incapaces de proponer o aportar una medida medianamente ingeniosa, poniendo al descubierto sus carencias creativas y capacidad de liderazgo.

Lo incomprensible de los  contendientes es que continúen citando ocasionalmente al patético ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, demostrando su ingenuidad apoyando a la mayor de las nulidades de la clase política española. Cada aparición de ZP en TV representa una pérdida de votos para los socialistas al recordar su nefasto paso por la Moncloa. Tristemente vive, y muy bien, a cuenta de erario público, es decir, con cargo a nuestros bolsillos, tras haberse permitido el lujo de destrozar España durante siete largos años, hasta que sus propios correligionarios decidieron prescindir de este iluminado personaje contador de nubes….

 

José-Tomás Cruz Varela

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