Las inundaciones de Los Alcázares por AMETSE

Artículo de AMETSE, la Asociación de Aficionados a la Meteorología del Sureste, sobre el pasado episodio de lluvias en Los Alcázares

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GRA385. LOS ALCAZARES (MURCIA), 19/12/2016.- Vista desde un helicótero de la Unidad Militar de Emergencias, del casco urbano del municipio murciano de los Alcázares tras las inudaciones causadas por las fuertes lluvias registradas este fin de semana en los municipios del Mar Menor. EFE/Marcial Guillén ***POOL***

El episodio de lluvias generales y localmente fuertes que afectó al sureste de la península entre el 15 y el 19 de diciembre, asociadas a un flujo de levante de gran recorrido marítimo y a la presencia de una DANA, se trató de una situación que desde el punto de vista de la meteorología y la climatología permanecerá en el recuerdo y se situará en un lugar privilegiado de los registros históricos. En el caso de la Región de Murcia, después de más de 2 años de pertinaz sequía, se registró una precipitación media de 144 mm en el episodio, lo que transformó un 2016 que iba camino de continuar la senda de la sequía iniciada en 2013/2014 en un año que fue calificado finalmente como húmedo y muy húmedo, según la delegación de AEMET de Murcia. Esta variabilidad y virulencia, lejos de ser una excepción, es un rasgo característico de nuestro clima, repleto en su historia de periodos de sequía que acabaron de forma abrupta con episodios incluso más severos que el que tuvimos hace unos días.

Tomando como referencia los datos pluviométricos con los acumulados de esos días, podemos señalar que estamos ante un episodio importante, equiparable en volumen precipitado a las situaciones de lluvias intensas asociadas a “gotas frías” de 2012 o 2009, aunque salvo algunos casos puntuales, como el de Los Alcázares, la precipitación en este episodio fue de carácter más moderado que en aquellos episodios. Por otra parte, la virulencia de este episodio queda bastante por debajo de la situación de 1987, cuando se registraron cerca de 400 mm en el aeropuerto de San Javier, a primeros de noviembre. Es decir, el temporal de hace unas semana fue temporal importante, pero no excepcional, si bien hay que tener en cuenta la fechas en las que se produjo, ya en el invierno climatológico. Episodios como el que estamos tratando, el de diciembre de 1989 en el SE, el de Marzo de 2012 en Torrevieja, o el de enero de 2007 en Alicante son la prueba de que bajo unas determinadas condiciones podemos tener lluvias de alta intensidad horaria en nuestra zona durante el invierno, algo que no se tiene en cuenta por la Administración.
Viendo las imágenes y habiendo transitado estos días por Los Alcázares, cabe preguntarse si el tremendo destrozo que incluso hoy se puede apreciar en la localidad, semanas después del temporal, es exclusivamente achacable a causas meteorológicas o si hay otros factores que han contribuido a que en esa zona en concreto los efectos de las lluvias hayan sido tan devastadores.
Analizando los datos de precipitación podemos encontrar registros de 161 mm en Torre Pacheco y 150 en San Javier, correspondientes al día 18 de Diciembre en las dos estaciones que AEMET dispone más cercanas a Los Alcázares. La red del SIAM IMIDA, que también dispone de estaciones pluviométricas en la zona también aporta valores similares (Torre Pacheco-Torreblanca o San Javier-El Mirador), por lo que es de suponer que por cercanía, en Los Alcázares se registraran cantidades similares o incluso localmente superiores, analizando las imágenes del radar.

Los valores totales del temporal alcanzaron en esa zona los 230 mm, similares a los acumulados en el entorno de la sierra de Carrascoy e inferiores a los más de 300 registrados en Sierra Espuña, la zona de la región que más precipitación recibió esos días.
Otro elemento tener en cuenta es la génesis de precipitaciones localmente muy intensas. El día 18 de Diciembre, según AEMET, se superó el umbral de los 40 mm por hora tanto en Torre Pacheco como en San Javier.

Fuente: AEMET

Con todos estos datos y a la vista de las consecuencias, la pregunta que nos debemos hacer es por qué un episodio que cuantitativamente fue de menor relevancia pluviométrica que el de noviembre de 1987 tuvo sobre un punto (Los Alcázares) efectos más severos. Para poder encontrar la respuesta a esta pregunta es necesario lanzar algunos interrogantes que con el tiempo y la realización de estudios rigurosos se tendrán que aclarar.
En primer lugar, habría que estudiar la influencia de la AP7, que corta transversalmente las escorrentías en esa zona del Mar Menor (10 días después de dejar de llover se observaban campos anegados precisamente al oeste de la autovía), y también por qué carreteras como la RM-F30 (que une precisamente las localidades de Torre Pachecho y Los Alcázares) hicieron de cauce artificial (y desagüe) al evitar por debajo el muro que supone la AP7 y que interrumpe la escorrentía.
Otro elemento a tener en cuenta es canal de derivación D7 hacia la rambla del Albujón. En el 2009 la CHS anunció a bombo y platillo que con la instalación de 4 compuertas se eliminaba el riesgo de inundación en el casco urbano de Los Alcázares. Esa noticia, que visto lo sucedido estos días parece que pecó un tanto de optimismo, se ha convertido en el argumento fundamental del que parten algunos colectivos para culpar directamente a la Confederación Hidrográfica del Segura de lo sucedido.
Pero para ser rigorosos, hay que poner en una balanza todos los factores. No parece muy coherente que un municipio como Los Alcázares, que tiene buena parte de su término municipal en zona inundable según los propios planos de la CHS, la Administración haya permitido que casi el 70% de su territorio este calificado como suelo urbano o urbanizable. Precisamente hace apenas unos días leíamos a su alcalde, Anastasio Bastida, oponerse frontalmente a cualquier tipo de moratoria urbanística pese al evidente problema de saturación de viviendas que presenta el municipio. Además, climatológicamente la zona del Mar Menor tiene un elevado índice de torrencialidad pluviométrica, el más elevado de la Región de Murcia, y no son desconocidos los episodios de lluvias intensas, por lo que parece sensato ser extremadamente cuidadoso a la hora de dar permiso a infraestructuras artificiales que puedan alterar el discurrir de la escorrentía hacia la zona del Mar Menor.

 

Fuente: AEMET.

La agricultura también puede haber jugado un papel importante. Hemos escuchado a representantes de COAG arrimar el ascua a su sardina, a cuenta de apuntar al sellado de los salmueroductos que vertían al Mar Menor como responsables de la riada. En primer lugar, como aficionados a la meteorología nos alegramos que, al menos por el momento, no hayan culpado de lo sucedido a la acción (o más bien en el caso que nos ocupa, a la falta de ella) de las famosa leyenda de la avioneta antilluvia, cuya existencia tan vehementemente han defendido en estos últimos meses. Por otra parte no es cuestión baladí estudiar la influencia que ha tenido en esta riada la transformación de toda la zona periférica al núcleo urbano de Los Alcázares en los últimos años con la ampliación de terrenos destinados a la agricultura intensiva y la construcción de dos grandes resorts.

Zonas Inundables en el entorno del Mar Menor. Fuente: CHS
En conclusión, este tipo de situaciones meteorológicas suelen provocar daños, pero antes de echar toda la culpa al cielo habrá que plantearse que parte de responsabilidad tenemos aquellos que ocupamos un determinado territorio. La costumbre de apuntar a la naturaleza como única culpable no debe pasar por encima de la responsabilidad a la hora de analizar las causas y consecuencias de lo sucedido, que como hemos visto, apunta a una responsabilidad compartida, situación que no es nueva en el Mediterráneo, donde la suma de la peligrosidad natural y la ocupación indebida del territorio suelen desembocar en graves daños materiales y pérdidas humanas.
Ginés Mirón. Vicepresidente de AMETSE

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