Por un ciudadano de Caravaca de la Cruz
El pasado 25 de diciembre, día de Navidad, un numeroso grupo de vecinos y peregrinos se encontró con una situación difícil de comprender: los accesos al casco histórico y al Santuario de la Vera Cruz permanecían cerrados mediante bolardos, pese a celebrarse misa a las 18:00 horas, oficialmente anunciada con antelación.
Como consecuencia de esta situación, muchas personas no pudieron acceder al Santuario, viéndose obligadas a desistir de acudir al culto o a regresar a pie desde puntos lejanos, afectando especialmente a personas mayores, ciudadanos con movilidad reducida, personas con discapacidad y familias, que dependen del vehículo para poder aproximarse hasta las inmediaciones del recinto.
Según se trasladó a varios de los afectados, la Policía Local no disponía de instrucciones específicas para permitir el acceso puntual en esa franja horaria, más allá de los permisos habituales, lo que generó confusión, malestar y una sensación generalizada de desatención.

Accesibilidad irregular durante el Año Jubilar
Este episodio no puede considerarse un hecho completamente aislado, aunque tampoco fue la norma general durante el Año Jubilar. En determinadas fechas de gran afluencia, especialmente en los actos centrales, sí se habilitaron medios y dispositivos específicos de acceso al Santuario.
Sin embargo, en otras jornadas con celebraciones religiosas relevantes, como ocurrió el pasado 25 de diciembre, estos dispositivos no se activaron o no estuvieron claramente operativos, provocando que un numeroso grupo de vecinos y peregrinos encontrara serias dificultades para acceder, especialmente personas mayores y con movilidad reducida.
Esta falta de regularidad y de criterios claros en la aplicación de los protocolos ha generado confusión y malestar entre los ciudadanos, una preocupación que se ha comentado de forma recurrente en grupos vecinales y conversaciones en redes sociales, sin que exista hasta ahora una respuesta homogénea y previsible.
Un Santuario de peregrinación permanente debe ser accesible siempre, no solo en los grandes actos multitudinarios, sino también en celebraciones ordinarias que, por su fecha o significado, congregan a numerosos fieles.
Climatología adversa que agravó la situación
La situación se vio seriamente agravada por las condiciones meteorológicas. Durante la tarde del 25 de diciembre estuvo lloviendo, con una sensación térmica de mucho frío, lo que dificultó aún más el desplazamiento a pie por el casco histórico.
Además, se registraron nevadas a partir de los 1.200 metros de altitud en zonas próximas, reflejo de un episodio invernal especialmente adverso. En este contexto, obligar a personas mayores o con movilidad reducida a recorrer largas pendientes bajo la lluvia resulta poco razonable y carente de sensibilidad.
Peatonalización sí, pero con sentido común
La mayoría de los ciudadanos entendemos y apoyamos la peatonalización del casco histórico y la protección del patrimonio. No obstante, peatonalizar no puede equivaler a excluir. La movilidad sostenible debe ser compatible con la accesibilidad universal, especialmente en fechas señaladas y con horarios de culto perfectamente conocidos.
La existencia de sistemas de control de accesos exige que estos vayan acompañados de protocolos flexibles y bien comunicados, que permitan compatibilizar la ordenación del tráfico con el derecho de todos los ciudadanos a acceder al Santuario.
Llamamiento a una revisión de los protocolos
Esta denuncia no pretende señalar culpables, sino poner de manifiesto una falta de previsión y coordinación que debería corregirse.
Se solicita al Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz que:
- Establezca protocolos claros y estables de acceso en celebraciones religiosas.
- Contemple excepciones temporales para personas con movilidad reducida.
- Garantice que los servicios municipales cuenten con instrucciones claras y conocidas para actuar en estos casos.
Caravaca es Ciudad Santa y destino de peregrinación internacional.
La accesibilidad no es un privilegio: es un derecho.




