Opinión | Merecido reconocimiento del golfista Miguel Ángel Jiménez

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En este país nuestro, entre otros defectos, tenemos la fea costumbre de no reconocer en ciertas ocasiones y disciplinas la entrega y esfuerzo realizados por alguno de nuestros compatriotas en diversos campos. Concretamente, en el pasado mes de abril, el golfista Miguel Ángel Jiménez estuvo a punto de ganar el prestigioso Master de Augusta y traerse a España la famosa chaqueta verde que como testimonio se entrega al vencedor. Se trata de uno de los cuatro “grandes” campeonatos de esta difícil disciplina deportiva. Tras la fantástica jornada del sábado, al día siguiente, domingo, Jiménez comenzó en el quinto puesto, a dos golpes de los líderes, Spieth y Watson, pero acabando a cuatro golpes del campeón, el citado Bubba Watson.

Convienen aclarar que al citado Master concurren los 150 mejores jugadores del mundo. Ello significa que Miguel Ángel, obteniendo un cuarto puesto, tuvo una actuación brillante. Para cualquier miembro de la Comunidad Económica Europea, tener un deportista clasificado en cuarto lugar, a nivel deportivo y en un evento de tal categoría, sería un éxito que bajo ningún concepto pasaría desapercibido, y como no, con el reconocimiento de todos.

Solo en ocasiones aisladas, en el deporte  de élite, surgen profesionales que continúan su práctica hasta una edad avanzada en torno a los 40 años como muy tarde. Curiosamente, en el caso comentado, el golfista de Churriana (Málaga) ha cumplido recientemente los 50 y encontrándose en un estado de forma espectacular, como viene demostrando en la última década en que está cosechado más triunfos que nunca.

Según el jugador, no tiene ningún secreto, afirmando textualmente que: “tengo movilidad, estoy ágil, lo que significa que puedo hacer todas las cosas en el campo, como lo hago en la vida normal y además las disfruto”. Así se define este golfista que borda los recorridos, con golpes de una calidad y precisión que producen el deleite y la admiración de los espectadores, demostrando una serenidad y habilidad de juego muy poco común. En definitiva, que hacen gozar y goza con su juego.

Recientemente, apareció en la red un magnífico artículo escrito por la joven periodista malagueña, Tania Torres (TT), especializada en deportes  y titulado “Miguel Ángel Jiménez agranda su leyenda”, en el que con su fina, ocurrente y original pluma describe la imagen de este peculiar golfista, cuyo último triunfo ha sido ganar el Open de España. Cuenta Tania que previamente y en rueda de prensa, antes de comenzar el juego, declaró Jiménez que iría a por todas en el citado torneo que en efecto ganó, prediciéndole una tremenda satisfacción por no haberlo logrado en convocatorias anteriores.

En efecto Miguel, amigo de los amigos, respira salud y simpatía a raudales. Es la naturalidad en persona, y lo más importante, se fabrica su propia felicidad disfrutando con lo que hace, como lo hace y con quien lo hace. Nadie le ha regulado nada y todo es producto de su esfuerzo, entrega y profesionalidad. ¡¡Que siga así por muchos años!!

 José-Tomás Cruz Varela

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